En agosto de 2026, el gobierno federal confirmó que impulsará una iniciativa de ley de alcance nacional para restringir el uso de celulares y dispositivos móviles dentro de las escuelas de educación básica en todo México, tanto públicas como privadas. La medida busca reducir la distracción en el aula y proteger la salud mental de los menores frente al uso constante de redes sociales y plataformas digitales.
Pero la realidad es que la mitad del país no esperó a la ley federal. Esto es lo que ya está vigente, lo que viene, y —sobre todo— lo que cada plantel necesita resolver en la práctica.
¿Qué estados ya regulan el uso del celular en la escuela?
Actualmente, 16 de las 32 entidades federativas de México ya cuentan con alguna regulación local sobre el uso de celulares dentro del plantel escolar. Entre ellas están la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Guanajuato, Hidalgo, Tamaulipas, Querétaro, Guerrero, Morelos, Aguascalientes y San Luis Potosí.
El caso CDMX: qué dice exactamente la reforma
El 22 de mayo de 2026, el Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad, con 47 votos a favor, una reforma a los artículos 7, 9, 64 y 129 de la Ley de Educación local. Por el tamaño del sistema educativo capitalino, es el caso que más conviene entender a detalle.
Aquí hay un malentendido común que vale la pena aclarar: la ley no prohíbe que los alumnos lleven su celular a la escuela. Lo que hace es eliminar la autorización que antes permitía usarlo durante las horas efectivas de clase.
La diputada Claudia Montes de Oca del Olmo, integrante de la Comisión de Educación, lo explicó durante la discusión en tribuna: el dictamen no prohíbe de manera absoluta los teléfonos y elimina cualquier enfoque punitivo o de sanción automática.
Tres puntos que todo director debe tener claros:
- Aplica a planteles públicos y privados por igual.
- El uso queda condicionado a fines pedagógicos coordinados por el docente.
- Cada escuela debe definir su propio protocolo interno: los momentos y espacios donde la tecnología está permitida.
Ese tercer punto es el que genera más trabajo para los planteles, y del que menos se habla.
No es un fenómeno mexicano
Conviene poner esto en contexto internacional, porque a veces se percibe como una ocurrencia local. Según la SEP, al menos 79 países ya cuentan con algún tipo de regulación sobre smartphones en escuelas. Entre ellos: Francia, Finlandia, Italia, Suecia, Países Bajos, Reino Unido, España y Brasil.
El representante de la UNESCO en México, Andrés Morales, ha señalado que existe una preocupación creciente en todas las regiones del mundo por la disminución de la atención en las aulas, el ciberacoso y la dependencia excesiva de las pantallas.
El problema real que enfrentan los docentes
Más allá de la ley, está el dato cotidiano. De acuerdo con lo expuesto en el Congreso capitalino por la diputada Laura Álvarez Soto, 75% de los maestros considera que los estudiantes se distraen constantemente con sus celulares durante la clase.
Ahí está el punto que muchas escuelas descubren tarde: aprobar un reglamento es la parte fácil. Hacerlo cumplir todos los días, en cada salón, sin convertir al docente en policía, es la parte difícil.
Del reglamento a la práctica: por qué fallan los métodos comunes
Cuando una escuela decide cumplir con la regulación, normalmente prueba en este orden:
Confiscar el celular al entrar
Genera conflicto inmediato con alumnos y padres. La escuela se vuelve responsable de un objeto caro y ajeno: si se pierde o se daña, el problema es del plantel.
Cajas o casilleros al entrar al salón
Requiere mobiliario, supervisión y tiempo de clase todos los días. Los teléfonos quedan amontonados y sin identificar.
Reglamento sin herramienta
El docente pasa la clase vigilando en lugar de enseñar. La regla se aplica de forma desigual entre maestros, y eso mina su legitimidad frente a los alumnos.
Ninguna de las tres resuelve la tensión de fondo: la escuela necesita que el celular no esté disponible durante la jornada, pero no quiere quitárselo al alumno.
Una cuarta vía: administrar en lugar de prohibir
Es exactamente el problema para el que existen las bolsas bloqueadoras de celular.
El alumno guarda su propio teléfono en una bolsa individual con cierre magnético al llegar al plantel. La bolsa se bloquea, el teléfono queda sin acceso, y el alumno la conserva consigo todo el día. Al salir, la bolsa se desbloquea en segundos.
Qué cambia en la práctica:
- El alumno nunca pierde la posesión de su teléfono, así que la escuela no asume responsabilidad por resguardo.
- No se requieren casilleros, canastas ni mobiliario adicional.
- El docente no vigila: el dispositivo simplemente no está disponible.
- La regla se aplica igual para todos, lo que elimina las discusiones caso por caso.
No es prohibir. Es administrar.
Qué hacer si diriges un plantel
- Verifica el estatus en tu estado. Si tu entidad ya legisló, probablemente ya tienes una obligación vigente. Si no, la iniciativa federal la traerá.
- Redacta tu protocolo interno. La mayoría de las regulaciones lo exigen explícitamente. Define horarios, espacios y excepciones pedagógicas.
- Elige un método de implementación antes de que inicie el ciclo. Cambiar reglas a mitad del año escolar genera mucha más resistencia.
- Comunica a los padres primero. El respaldo familiar es el factor que más determina si la medida funciona.
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Fuentes
- Expansión Política — El Gobierno federal alista iniciativa para regular el uso de celulares en escuelas (20 de julio de 2026)
- Xataka México — CDMX ya puso reglas a los celulares en escuelas (22 de mayo de 2026)
- Congreso de la Ciudad de México — Comunicado oficial sobre la aprobación de la regulación
- SEP — Foro Nacional «Más allá de las pantallas»



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